La vida, mejor minuto a minuto.



Aunque a algunas personas no les gusta la palabra "luchar" para referirse a la vida, reconozco que me encanta el adjetivo "luchador" o "luchadora" para referirse a los supervivientes porque, en ocasiones, la vida se puede percibir como una auténtica guerra. Para muchos, lo es.


Cuando sufrimos, el tiempo se nos hace eterno, y la lucha se produce contra él, en nuestra mente. "¿Cuándo acabará esto?" es la pregunta más frecuente. Querríamos vernos ya al final del camino, pero el dolor aún perdura, sea en forma de desbordamiento, de incertidumbre, de pérdida. Y nos desesperamos. Ahí nos come la impaciencia y llegamos a obsesionarnos con anticipar, como se pueda, el final feliz que deseamos para la historia.


Sin embargo, no hay destino sin recorrido. No hay aprendizaje sin camino. No se hace trayecto sin caminar, y este solo es paso a paso. La vida son años, meses, semanas, días... horas, minutos y segundos que se nos hacen eternos, pero que son necesarios. Cada uno de ellos nos construye, y mi propuesta para nosotros en este tiempo difícil es que abarquemos uno cada vez.


Quizá el abarcar segundo a segundo se nos haga exageradamente detallista. Pero pregúntate:


En este minuto que vivo, ¿puedo enfrentar la situación con los recursos que tengo?


Cuando respondemos a esto, la contestación, mal que nos pese y aunque no nos guste nuestra situación, suele ser que sí, que al menos ahora sobreviviremos, porque tenemos lo necesario. Incluso disponemos de ello para la próxima hora. La mayor parte de nosotros tenemos, si Dios quiere, acopio suficiente para la tarde de hoy, el día de mañana, e incluso habremos programado la semana con cierta antelación.


Pero no podemos vivir el hoy exasperados por lo que aún no ha llegado. Hoy, en este minuto, estoy vivo, y sé lo que tengo entre manos, me guste o no. En la voluntad de Dios, podré con ello, porque tendré la provisión necesaria. Por el camino, aprenderé lo que pueda. Extraeré lecciones valiosas sobre lo que importa. Reaprendo, enfrento, actúo... para que el estrés, la ansiedad y la depresión no se instalen en mi vida. Y mientras tanto, prosigo.


La vida se aborda minuto a minuto.



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